La diversidad

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Me resulta realmente fascinante cómo nos relacionamos desde diferentes culturas, generaciones, enfoques, entornos sociales; cómo vivimos los éxitos, los fracasos, lo que es importante, lo permitido y valorado, lo correcto… Es realmente enriquecedor observar desde la apertura cómo son y se comportan otros grupos. ¿esa diversidad es sólo fruto de algo diferente? ¿de muchos factores diferentes?

Estoy convencida de que esta diversidad de la que hablamos es sólo un matiz más, es otra forma de ser y reaccionar como “distintos”. Pero hay muchos matices, y llevo los últimos años intentando darle una coherencia interna al tema de la Diversidad. ¿Cómo tratar realmente la Diversidad como un concepto que genere riqueza y apertura, desde el construir juntos? ¿cómo me siento navegando entre personas diversas? ¿Qué me aportan?

Lo que me encuentro es que, en muchos casos, no estamos tan abiertos como pensamos a la diversidad; no es cómodo colaborar con otras personas que sean “diferentes”. Nos sentimos atacados e inseguros. Qué fácil es trabajar con alguien que sea como yo, que me entienda casi sin hablar, que sepa qué es lo que quiero y necesito. Pero, qué difícil es trabajar con otra persona que sea diferente a mi, que tenga otros valores, otra manera de sentir las cosas, a la cual le tenga que explicar el por qué y para qué de las cosas, de mis cosas…. 

¿Y si su forma diferente de hacer las cosas es mejor que la mía? 

Ayyyyyy, 

Cuántos miedos a lo que no es como yo, a que el otro me obligue a salir de mi comodidad, escuchar, aprender, cambiar! 

¿no estamos mejor en la homogeneidad?

Para mí esta pregunta es una trampa, porque no hay nada que sea homogéneo y permanezca. Así que no hay opción, sino vivir y aprender de esa diversidad. Diversidad en todo: en cultura, en sexo, en forma de liderar, comunicar, en predominancia cerebral, en motivaciones, en creencias, en miedos, en tipos de familias, en tipos de experiencias personales y empresariales….

Visto así, no me parece sencillo, ni siquiera hacer grupos diversos. ¿o sí? Cada Ser humano es absolutamente diferente del otro, aunque comparta con él determinados aspectos (creencias, cultura, situación social,…). Lo que hacemos es dividir a las personas en grupos para poder conocerlas algo mejor; el ser humano tiene tantos matices, que necesitamos agrupar a nuestros semejantes para intentar entenderlos y conectar con ellos de alguna manera.

Así que está muy bien intentar conocer cómo se comportan otros grupos en el mundo; esto nos ayuda a entender más y ser más exitosos en nuestras relaciones y en nuestros sistemas. Pero no es suficiente!

No olvidemos que lo que hacemos es una clasificación muy vasta, a nivel muy superficial, y lo que tenemos que saber hacer para vivir y convivir con los demás es un análisis más profundo, basado en el principio de que “no hay dos seres humanos iguales”. Por ende, “no hay dos equipos humanos iguales”

Agrupemos para avanzar, para comprender, pero no olvidemos que el éxito está a otro nivel más profundo, en esa persona que hay más allá de todas las clasificaciones en que podamos incluirnos cada uno.

Estoy convencida de que hay que mirar de manera mucho más abierta, más curiosa, sin pre-juicios de lo que es o no es; teniendo en cuenta agrupaciones mentales y culturales, si, pero sólo en una primera capa.

Estamos llevando a cabo un precioso proyecto de desarrollo de Liderazgo, basado en la Diversidad, pero como un concepto profundo que va más allá de las clasificaciones iniciales. En este proyecto, hacemos unas sesiones conjuntas de desarrollo entre pacientes con daños cerebrales diversos y líderes empresariales. Y es fascinante indagar más allá de esa primera capa; aprender a no pre-juzgar las diferencias del otro, sino escucharle activamente, sentirle, y construir juntos. Desde esta actitud es desde la que comprendemos a los demás desde una dimensión más humana, más satisfactoria y más exitosa. 

Integrar, integrar, integrar…. La diversidad es la base del crecimiento compartido, integrando al otro en nuestros sistemas; no hay otra forma de avanzar más que sumar esas diferencias.

Yo diría que se trata de permitir que la diversidad nos abra nuevas perspectivas al otro y al mundo, que nos ayude a ser más permeables a aprender de todos los que estén cerca de nuestros sistemas, que nos permita sumar y ser más y mejores, sin miedo a perder mi identidad ni mis anclajes en ese intercambio, con la capacidad creativa de ir cambiando y mejorando en la integración de aprendizajes del otro. Así seremos un mejor ser humano cada día, nutriéndonos de la sabiduría que hay en cada persona “diversa” que encontremos y nos encuentre. 

 
                                                                                                                                                                                                         Enero 2018 

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